Nos sentamos en unas comodas y elegantes sillas cuyo respaldo estaba cargado de ornamentos. Era una sala muy amplia, y el ambiente estaba cargado de una especia de... niebla. No podria explicarlo. Parecia que el suelo rezumase vapores que formaban remolinos hasta el infinito. En pocos segundos, se oyo el sonido que producia el abrir de una puerta. Cuando de repente un susurro que se comprendia perfectamente empezo a murmurar...
En el orden magnifico que reina el universo...
Dios, en su infinito poder,
se valio de unos seres de espiritu puro y extenso
para comunicarse con el ser humano. Aquellas palabras se filtraron en mi mente, lentamente, mientras cobraban significado. Un significado que no hizo mas que provocarme una mayor incertidumbre.
Asi aparecieron los Arcangeles:
criaturas dotadas de una inteligencia, un pensamiento, y una intuicion
que no conoce limites... - ¿Que demonios pasa? - pregunto Loren con voz temblorosa.
- ¿Demonios? Esa palabra no es la mas indicada para utilizar en casa de el Señor. - dijo una voz desconocida.
Todos nos giramos hacia el lugar de donde procedia aquel sonido. Las habia pronunciado una mujer de tez muy clara y el pelo de un rojo oscuro, que parecia hechas a medida para sus ojos de color ambar. Estaba envuelta en un vestido de seda azul, con un escote que alcanzaba hasta la parte inferior de su busto, rodeada de una doble greca que realizaba de sujecion de la tela.
- ¿Demonios? Esa palabra no es la mas indicada para utilizar en casa de el Señor. - dijo una voz desconocida.
Todos nos giramos hacia el lugar de donde procedia aquel sonido. Las habia pronunciado una mujer de tez muy clara y el pelo de un rojo oscuro, que parecia hechas a medida para sus ojos de color ambar. Estaba envuelta en un vestido de seda azul, con un escote que alcanzaba hasta la parte inferior de su busto, rodeada de una doble greca que realizaba de sujecion de la tela.
Se acerco hacia nosotros y se sento en una silla que aparecio tras las nieblas.
- ¿Sabeis que soy? - pregunto con aquella calida voz.
- ¿Una Arkangel? - conseguio rasgar de su garganta Erik
- Asi es. - se hizo el silencio. Nadie se atrevio a pronunciar una palabra.
- ¿Sabeis que soy? - pregunto con aquella calida voz.
- ¿Una Arkangel? - conseguio rasgar de su garganta Erik
- Asi es. - se hizo el silencio. Nadie se atrevio a pronunciar una palabra.